Conociendo a

The Spirit of the Beehive

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De sobra es conocido como Philadelphia es capaz de aunar parte de las bandas más interesantes del rock estadounidense. Una de las múltiples que habita en la escena de la ciudad es The Spirit of the Beehive, un quinteto que toma nombre de la película española del mismo nombre dirigida por Victor Erice en 1973. Al igual que toda la intensidad e intriga que tienen lugar en el film, la música de este quinteto liderado por Zack Schwartz, se mantiene en ese estado de suspense constante y situaciones extrañas, siendo capaces de hacer confluir la nocturnidad propia de las guitarras shoegaze junto con destellos de lo más agresivos, enmascarados a la desesperación propia del noise rock que más tiende al caos. Estas son las coordenadas que el grupo ha ido desarrollando poco a poco en sus cinco años de trayectoria, dando buena muestra de una capacidad evolutiva que se hace de lo más presente en su último trabajo Hypnic Jerks, publicado hace unas semanas a través de Tiny Engines.

Cada trabajo del grupo es una auténtica obra llena de matices enfocados a buscar un lado de lo más aliviador, combinando un perfecto instinto para encontrar una melodía nítida en mitad del ruido a la par de saber cómo generar auténticos muros de ruido con los que imprimir carácter a sus temas. De este modo su LP debut homónimo llegó en 2014, encontrándonos ante un trabajo que echando mano por momentos a lo cabizbajo de los sonidos emo de bandas como American Football, supieron llevarlo a un terreno de mayor crudeza instrumental. Caminando por ese filo donde los estados de ánimo caen entre la desilusión y lo abatido, el grupo comenzó a llamar la atención de pequeños sellos norteamericanos como Ranch Records e Ice Age. Precisamente estas dos casas de discos fueron las que publicaron su siguiente referencia, el EP You Are Arrived.

En este conjunto de seis canciones marcadas por una brillante portada que representa muy bien su contenido, nos vamos a encontrar como el grupo busca distanciarse de su debut retorciendo su propuesta. Por eso las grabaciones ambientales intermitentes, muy bien mezcladas con algún que otro arrebato de post punk tremendista, sirvieron para dar un paso adelante en la diferenciación del grupo. Estaba claro que The Spirit of the Beehive tenían algo especial muy relacionado con pasar del todo a nada en cuestión de segundos, todo ello sin sonar abruptos ni sucumbir ante el descontrol. Por ello su siguiente LP Pleasure Suck, publicado en esta ocasión vía Tiny Engines en 2017 recoge a la perfección el carácter díscolo del grupo a la hora de lograr sus temas. Encontrando bonitos matices acústicos en canciones casi susurrantes como ‘pianos, heavy instrument’, el grupo logró también exhibir sus ideas de una forma más desnuda y menos temperamental. Junto a esta característica, el apartado experimental cada vez se acentuó más, intentando cruzar la línea de los decibelios de múltiples formas como bien ejemplifican en ‘big brain’ y sus guitarras de lo más mordientes.

Tan solo un año ha tenido que pasar para que el quinteto nos volviese a sorprender con un nuevo trabajo como es Hypnic Jerks, un disco donde las grabaciones originales de la bajista Rivka Ravede resultan clave para otorgarle un aire un tanto remoto en espacio y tiempo. Así es como logran un trabajo con un carácter más ambiental, más relacionado con los espacios instrumentales que cohesionan al máximo los temas. Buena muestra de ello nos la encontramos en la inicial ‘nail i couldn’t bite’, el tema quizás más lisérgico de toda su trayectoria hasta el momento. Es por eso por lo que el disco camina entre los momentos donde los atisbos de tensión se hacen presentes para liberarlos de la mejor forma posible en temas tan rotundos como ‘can I receive the contact?’, demostrando un auténtico ejercicio de confianza en una melodía central. Es esa faceta tan altiva, la que por momentos nos cautiva al máximo, sintiendo como lo inconformista del grupo a la hora de facturar sus canciones es una de sus máximas. En definitiva, contrastes bien ejecutados e influencias llevadas hasta el final para conseguir uno de los trabajos más infravalorados de la temporada.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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