Conociendo a

Tera Melos

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Tera Melos quizás sean los grandes olvidados del auge vivido por el math rock a finales de la primera década de los 2000, momento en el que claramente se fue desligando de su vertiente más contundente para acercarse de lleno al pop. Sin embargo la banda de Sacramento continuó un camino muy relacionado con sus inicios, volviéndose también más accesible pero siendo consciente de unas coordenadas y forma de vida asociada a la filosofía DIY de garito.

Manteniendo el núcleo central de la banda formado por Nick Reinhart, Nathan Latona y John Clardy, fueron capaces de lograr un primer trabajo curiosamente titulado Untitled, donde las divagaciones alrededor de atmósferas frenéticas lo eran todo. Un punto de inicio que daba muestras de cómo sentían que sus composiciones eran un combo de rock orientado en la dirección opuesta a lo progresivo y un fervor por mostrar una vena post hardcore de lo más disruptiva.

Emergiendo poco a poco como una de esas bandas que había que ver en directo dentro de la escena californiana, ficharon por Sargent House con objetivo de publicar un nuevo EP titulado Drugs to Dear Youth. En esta referencia siguieron haciendo gala de su inconformismo a la hora de encontrar fragmentos guitarreros lo suficientemente hipervitaminados como para espantar a los fans de la nueva ola grunge, todo ello sin detener su afán a la hora de buscar nuevos efectos en su pedalera a modo de pequeños cortocircuitos.

Después de esta referencia llegaría un período fundamental en el grupo con el que orientar su carrera e introducir importantes cambios. Estos llegaron con un split junto a By the End of Tonight, pero sobre todo en su segundo LP Patagonian Rats en 2010 donde introducían de forma completa el apartado vocal en sus canciones. Esta referencia los reveló por fin como una banda de lo más completa, donde habían dado con la tecla para encontrar un efecto vigorizante en sus melodías, todo al mismo tiempo de no perder el carácter retorcido que hasta el momento habían atesorado.

Después de la publicación de este trabajo, llegaron las largas giras y la sensación de que todo había despegado como nunca se habían imaginado. Mostrándose una vez más incansables a la hora de reorientar continuamente sus temas hacia una dirección reconocible pero con novedades, su tercer LP X’ed Out llegó en 2013 sin bajar la retaguardia a la hora de mostrar el frenesí porque todos los segundos de los temas pudiesen exprimirse de una forma ruidosa y nada obvia.

Lo que sí que se puede apreciar en estas composiciones es una simplificación más precisa de todo lo mostrado, encontrándonos ante una banda que se centra más que nunca en resaltar sus virtudes rítmicas y atreverse incluso con coqueteos claramente melódicos como los reflejados en ‘Sunburn’ o ‘Tropic Lame’. Este camino hacia una mayor continuidad sonora parece que vivió un nuevo episodio en Trash Generator su más reciente trabajo publicado en 2017 donde siguieron sin perder la cara a los punteos donde parece que las cuerdas abrasan al mismo tiempo de ofrecer una cara de contundencia bien medida.

Pudiendo medir la evolución de la formación de buena manera a lo largo de cada disco, podemos concluir que el fervor juvenil inicial se ha ido transformando en buena manera en un gran entusiasmo porque el factor sorpresa siempre esté presente, todo ello dentro de unos parámetros lo suficientemente contundentes.  Solo así es posible que cada trabajo suponga una puerta abierta a un mundo de experimentación donde lejos de recrearse tratan de localizar su cabeza en mundos más lejanos.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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