Conociendo a

Stephen’s Shore

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Stephen’s Shore son un quinteto sueco que ha irrumpido con gran fuerza en este 2018 gracias a la publicación de su primer LP September Love por parte de Meritorio Records. Encontrándose dentro del espectro de bandas dream pop que miran tanto a la factoría escocesa de clásicos de los noventa, como a aquellas bandas norteamericanas del corte a Real Estate, que encuentran en la sencillez melódica siempre su mejor aliado, los de Estocolmo se muestran de lo más precisos a la hora de conducir los temas por aquellos territorios donde la guitarras no suenan eufóricas pero sí moderadamente felices. El abanico de influencias que son capaces de manejar resulta realmente fascinante, intentándose colar tanto en aquellos momentos en los que Norman Blake echa mano de su guitarra acústica, como cuando la extrañeza de bandas del colectivo Elephant Six hace acto de presencia en el formato pop más posible. Solo así es posible conseguir un trabajo tan redondo como el logrado, evidenciando que todas las canciones han sido pensadas para que tengan un protagonismo destacado a lo largo del trabajo, aunque cierto es que hay algunas que calan de lo más inmediato a la primera como es el caso de ‘Ojai’. La forma en la que despliegan un carácter un tanto desafiante, al mismo tiempo de encontrar esa puerta a la psicodelia más clásica que sin embargo no llegan a desarrollar de lleno, otorga a la canción un estatus de lo más trepidante.

Más temas que están llenos de pequeños detalles que giran en torno a unas guitarras totalmente alejadas de cualquier efecto, llegan en ‘Alvaret At Night’, la canción que abre la cara B del trabajo. En ella también son capaces de explorar un lado más cíclico y nocturno, teniendo muy claro que si las estructuras instrumentales son acertadas, pueden aguantar el peso de la canción por sí solas. Un poco también en esta dirección nos encontramos con ‘Counting Days’, otro tema que cuenta desde el principio con un buen empuje que mira hacia un lado ensoñador, afrontando el cotidianismo de la mejor forma posible y sabiendo sacar provecho de ello. Lo bueno de este trabajo es que los pasajes del día a día transitados acaban tomando matices propios de momentos difíciles de olvidar, como bien ocurre en ‘The Sun’. No es que traten de introducir un lado fantástico en la temática de los temas para lograr este objetivo, sino que saben cómo encontrar el momento preciso de la canción para introducir la metáfora que eleve todo al máximo. Una técnica que encaja a la perfección con todo lo bueno mostrado y que reafirma cómo las bandas más pequeñas son las que al final nos alegran casi todos nuestros días.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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