Conociendo a

Soft Walls

Por -

Dan Reeves es una de esas mentes inquietas cuya propia experimentación casera lo ha llevado muy lejos en esto del Lo-Fi rock que tanto puede mirar hacia el ruido intrínseco de Suicide como hacia aquella hornada dosmilera de grupetes de emo pop surgidos alrededor de Filadelfia. Con base de operaciones en Brighton, hasta el momento ha logrado tres trabajos de lo más completos, donde lo siniestro y lo oscuramente atractivo se encuentra a la vuelta de la esquina. A través de una estética que nos conduce a partes iguales hacia lo decadente y lo industrial que pueden encerrar ciudades como Manchester, en muchas ocasiones resulta difícil saber cuánto de sintético y cuanto de guitarrero encierra su propuesta. Todo esto junto con un tono a medio camino entre el susurro y lo agónico logran crear ese universo desconcertante, produciéndonos la misma sensación que cuando nos levantamos de la siesta y ya es de noche.

El primer trabajo publicado por el británico llegó en 2012 con título homónimo, presentándonos un disco donde el brumoso apartado atmosférico marca la pauta. Construyendo lo sugestivo de sus temas a partir de un sentimiento de extrañeza con uno mismo, canciones como ‘Joan’ marcan el camino angosto hacia un rock de dormitorio deformado y plagado de detalles interesantes como los leimotivs persistentes que dibujan una sonrisa un tanto diabólica. Tratando de enrevesar las canciones en su justa medida, algo que destaca sobremanera es como las capas sonoras no tienden hacia lo homogéneo, sino que cada una mantiene de buena forma su espacio logrando que todo sea lo más identificable posible.

Dos años después de su debut llegó ante nosotros No Time, una segunda referencia donde la producción daba un salto a la hora de lograr mayor nitidez. Esto no quiere decir que por el camino se quedase esa sensación acechante que provocaban las guitarras más crispadas de la primera entrega, logrando de buena forma acercarnos hacia nuevos escenarios un tanto aislados. Un hecho importante de este trabajo llega ante la nueva forma de orientar los momentos más desoladores, ya que en esta ocasión busca más bien encontrar un apartado reconfortante como el mostrado en la propia ‘No Time’, despojándose de este modo de toda la tensión contenida en su debut. Es por ello por lo que en su segunda referencia nos encontramos ante una cara más pegajosa del músico, surgiendo todo como una perfecta letanía.

Con un silencio bastante prolongado que duró hasta el año pasado, Dan regresó a la actividad en el 2019 con Not As Bad As It Seems, ofreciéndonos jugosas novedades. La primera de todas sin lugar a dudas es la forma en la que encara este trabajo como una banda al completo, encontrando en cierta medida un sonido más orgánico. Dejándose caer rendido al formato garagero de sonidos más sucios, el salto a la acción es evidente, encontrando una mayor fortaleza que nunca para dejarnos ante un alterado estado de conciencia. Dotando a los temas de una gran variedad entre sí, podemos encontrarnos con grandes sobresaltos como el que produce la desquiciada ‘As Thin As Thread’, adentrándose en el mundo desenfrenado de Death Grips, todo ello para volver a unos terrenos de guitarras revueltas como ocurre en ‘No (Personal) Connection’. Así es como continúa con el sendero que marca una enérgica reinvención con la que conseguir capturar una vez más nuestra atención.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *