Conociendo a

Proud Parents

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La historia de Proud Parents comienza en Madison (Wisconsin) cuando un conjunto de amigos se une para formar una nueva banda que pueda unir sus gustos musicales en comunes. Sus miembros ya habían participado en anteriores formaciones cercanas al garage y el punk como es el caso de The Hussy o Fireheads, sin embargo lo de Proud Parents tiene un carácter más popero y entusiasta. Así es como Claire Nelson-Lifson y Tyler Fassnacht se pusieron manos a la obra para crear las primeras canciones del grupo, sacando lo mejor de sí a la hora de plasmar toda su vitalidad en las melodías. El resultado no se hizo esperar mucho, ya que en 2015 publicaron su primera referencia Sharon is Karen, un trabajo que arrancaba lo mejor de ese garage donde todo resulta de lo más incisivo pero su conjunto no resulta nada estridente, sino más bien coordinado en servicio del carácter melódico. Una perfecta combinación entre lo que vienen haciendo bandas de pop totalmente feliz como Pech Kelly Pop y la figura de las ya extintas Vivian Girls. De este modo fueron capaces de recoger desde esos momentos donde las guitarras tienen que quedar en un segundo plano debido a la entrega vocal como ocurre en ‘Lead Back To Me’, o bien pasajes más asociados a un formato más árido propio de la canción americana, como bien sucede en ‘Follow Thru’.

Tras un silencio discográfico de tres años, el grupo ha regresado hace escasas semanas a través de Dirtnap Records con un nuevo trabajo homónimo. En él nos encontramos una versión aún mejorada de ellos mismos, introduciendo en sus canciones unos coros que refuerzan esas ganas por mantener la juventud eterna. Temas tan redondos como ‘Hypnotoad’ lo tienen todo para convertirse en esa canción que guíe un período vital bastante significativo por ser positivo, atravesando todos esos momentos de euforia cuyo efecto una vez pasada genera la mayor nostalgia posible. Tampoco podemos olvidarnos de esas canciones que tratan de ser más rugientes y aún más directas, como bien ocurre en ‘Flavordust’, sacando a relucir unas guitarras más western pero completamente dinámicas, donde una vez más juega a favor esa sensación de saber que la incertidumbre no supone nada malo, sino más bien otro momento excitante por vivir. Del mismo modo, su cara más aferrada a el espíritu del Lo-Fi más trotón, al estilo de Radiator Hospital, también tiene su continuidad en este trabajo, encontrándonos ante pildorazos de la talla de ‘Something to Talk About’. En definitiva, una buena forma de lograr un trabajo de lo más completo donde todas las sensaciones sugeridas resultan de lo más agradables.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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