Conociendo a

Irenegarry

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Irene Garrido (Irenegarry) viene de convertirse en un estallido de viralidad con su tema ‘Puto Normando’, una cover en acústico y con toques lofi del original Norman fucking Rockwell de Lana del Rey. Tres meses después, la versión de Irene roza las 350.000 reproducciones  en Spotify. Incluida en las listas de éxitos más importantes de la plataforma, inunda las redes.

La idea de versionar a Lana surgió a raíz del sentimiento de melancolía que protagoniza sus canciones, y que a menudo se presenta  vinculado al prototipo de hombre destructivo y narcisista: “Me di cuenta de que la letra hablaba de tremendo fuckboy y me hizo mucha gracia que una mujer como Lana del Rey tuviera problemas de chicos tan similares a los de mis amigas y míos”.

Ahí nació Puto Normando: una pequeña maqueta en un audio de WhatsApp, que colgó en Instagram y acabó teniendo una gran acogida. Lucía Montesinos y Charlotte Augusteijn ayudaron a darle vida, con la batería y el bajo.  Ya luego ella se dedicó a cerrar el proyecto final. Su éxito lo achaca a la honestidad del propio tema, y a lo fácil que resulta identificarse con él y la historia que narra.

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Si bien siempre ha estado involucrada de una u otra manera en el mundo de la música, no fue hasta este año que tomó la decisión de considerarla una opción con futuro. El proyecto que tiene en marcha, lejos de concebirse como algo sólido, está todavía en vías de construcción. Por el momento, su idea es la de sacar varias canciones con las que sentirse cómoda, y seguir aprendiendo en cuanto a producción musical. Aún cuando su  estilo todavía no está  afirmado, apunta elementos muy característicos y variados, que han ayudado decisivamente a configurar su estética. Esta la concibe como una manera de lidiar con su necesidad de expresión, lo que va de la mano con su identidad musical: “Disfruto mucho compartiendo cosas que me parecen bonitas o me estimulan, y creo que eso es todo el discurso que puede haber detrás.”

Sus referentes trazan una línea común, en la que tiene mucho peso la identidad femenina: “Admiro mucho el curro que hacen las tías que me rodean y que sacan adelante sus cosas. Creo que mis referencias ahora están mucho más en la tierra, son más variadas, y tienen más que ver con la actitud, el riesgo, el trabajo o la confianza que veo en otras chicas de las que quiero aprender.”

La rica escena musical de Madrid le ha permitido aprender al ritmo de otros, nutrirse de influencias muy diversas y compartir sus propias experiencias con ellos. Con todo, señala la invisibilización de la mujer en la industria  creativa, así como todas las asunciones que eso implica: la condescendencia, la infantilización, un constante síndrome de la impostora… “Resulta difícil performar cierta ambición”, apuntaba.

“Tu mediocridad gestiónala tú.

Yo no puedo hacer nada si te falta luz.​

En su caso, destaca el valiosísimo papel de BamBam, la Chicagang y Silvia Bianchi, un colectivo que busca generar comunidad entre mujeres artistas. “He conocido a un montón de chicas que ahora, además de ser mis amigas, son un ejemplo para mí y aprendo de ellas cada día.” Sin ellas -dice- hubiera sido imposible.

Aunque todavía no tiene en mente ninguna colaboración, no lo descarta en un futuro. Por el momento, prefiere dedicarse a perfilar el camino a seguir y definir su identidad creativa, para tener claro qué es lo que podría aportar a otros artistas. La buena acogida de Puto Normando la anima, en cualquiera de los casos, a pensar en su música como un proyecto coherente y posible.

 

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María Rozados Balboa
María Rozados Balboa

Me gustan muchas cosas y a veces escribo sobre ellas.

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