Conociendo a

Francisco y Madero

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La música de fusión normalmente está asociada a mezclas realmente imposibles, donde los elementos no acaban de cuadrar del todo, haciendo que todo suena de lo más forzado. Sin embargo este nos es el caso de nuestros protagonistas. Francisco y Madero son un dúo de Guadalajara integrado por  Jess Sylvester y Carlos Pesina. Llevando desde el 2011 en activo, nos han demostrado cómo en su música pueden convivir un montón de influencias diferentes resultando todo de lo más natural. Desde su primer trabajo Acapulco en la Azotea, han atravesado por diferentes etapas donde nos han mostrado unas inquietudes realmente fascinantes, sintiendo muy de cerca cómo son uno de esos grupos totalmente aislados a cualquier tipo de tendencia. Si realizamos un repaso a su trayectoria nos vamos a encontrar desde pasajes que podrían estar asociados a bandas sonoras propias de un Ennio Morricone volcado en los psicotrópicos hasta una discoteca perdida en mitad de la selva. Lo bueno de todo ello es que las múltiples caras de Francisco y Madero acaban por encajar a la perfección.

Si atendemos a su debut Acapulco en la Azotea, nos vamos a encontrar las mayores dosis de baile posibles en su trayectoria, pegando un buen repaso a ritmos latinos sometidos a unas modulaciones electrónicas de lo más leves pero necesarias. A partir de aquí la carrera de los mexicanos evolucionó de una forma bastante diferente gracias a Love Songs for Dating, un trabajo donde el tropicalismo está más presente pero como siempre camuflado en un afán experimental de lo más placentero. Esa capacidad para hacernos mover las caderas en sus temas sin saber muy bien al son de que lo hacemos, se convierte en una gran virtud del disco, que poco a poco acaba de descubrirse a través de unos arreglos incluso motown. A esto tenemos que unirle una parte más propia de productores, presente en temas como ‘Hyonotize’.

Si continuamos avanzando en el tiempo, nos vamos a encontrar nuevos giros en sus composiciones, más relacionados con sacar de sí un lado psicodélico más orgánico. Debido a ello Chicanos Falsos y su más reciente Amor de Lejos, suponen dos obras aún más complejas y densas donde tiene cabida un rango de mayores sonidos ambientales. Desde melodías propiamente andinas hasta un aire western de lo más envolvente, todo ello acomodado en un formato en el que todo parece que ha sido obtenido de forma puramente analógica. Debido a ello, podemos decir que el dúo ha alcanzado su obra más completa, cargada de múltiples ideas que no se apelotonan, si no que fluyen de una forma totalmente apacible. Una especie de don para esto de combinar todo lo que se les ponga por delante, sin perder en ningún momento el poder de fascinar al oyente.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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