Conociendo a

Eeeks

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Desde la primera escucha está claro que Eeeks son capaces de mostrar muchas cosas, todas ellas de lo más entusiasmantes. Con un garage a medio camino entre lo espiritual y lo espacial, la banda paraguaya integrada por Aharon Emery (voz y guitarra), Ana Diaz Sacco (voz y batería),  Joaquín Abente (bajo), Luca Milessi (voz y guitarra) y Rogelio Sanabria (teclados) es capaz de desatar una extraña euforia en sus canciones. Representando muy bien lo que supone estar enamorados del formato de psicodelia sesentera más brillante, aquella que no esconde la cabeza en la nostalgia, junto con una bonita vocación por sumergirnos en un musical de Hollywood de aquellos que surgieron cuando más o menos las letras del Monte Lee estaban de lo más lustrosas, Eeeeks representan muy bien lo que significa tomárselo todo con calma en esta vida. A ello es a lo que invita buena parte de su discografía que consta de dos LPs hasta la fecha, logrando que su juego de teclados vintage y voces resulte realmente irresistible.

Dando el salto en 2017 nos presentaron Pet City, un disco iniciado de una forma de lo más impulsiva y voluptuosa con ‘Il Novo 60’s’, el tema que seguramente sea el mayo faro de su carrera hasta el momento. Transitando por momentos de auténtica locura en lo referido al poder de los recuerdos y sus acciones en el presente, Eeeks fueron capaces de garantizar una disfrutable histeria colectiva en su estribillo. A partir de este gran inicio el disco tampoco es que descendiese en cuanto al interés generado por las canciones, ya que nos encontramos con la cara más alucinada del sonido de la costa oeste, todo ello con la sensación de mirar muy hondo hacia los orígenes del garage. Del mismo modo, canciones que adoptaban un formato más a lo Frank Sinatra como pueden ser ‘Get Sleep’ cumplían su efecto apaciguador a la hora de sumergirnos en la cara diseñada para ser disfrutada con las luces apagadas.

Tras todo lo bueno mostrado en esta primera referencia, su segundo LP Oracle vio la luz al año siguiente, evidenciando un claro giro hacia una canción más ligera y cercana al ejercicio de psicodelia casi hippie que bandas como los primeros Foxygen popularizaron hace no mucho. Logrando un disco de lo más entretenido, con su cierto punto de humor frente a los infortunios de la vida para no caer en la desesperación,  los paraguayos hicieron buena gala de recursos instrumentales que dejaban patente lo esquivos que son a la hora de guiarse solo por una melodía. Este puede ser el caso de una ‘Freaky Chums’ que parece encerrar muchas voces que dan signos de una locura de la que quedarse prendado. Con novedades de lo más agradables como la aproximación al boggie en la estupenda ‘Howlin’ Teen Wolfe, la banda demuestra como sabe transitar a la perfección por toda esa fina línea de géneros por los que se movían los crooners más auténticos. En definitiva, una banda capaz de generar un alto grado de diversión en sus composiciones del mismo modo que exhibir una solvencia musical realmente admirable.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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