Conociendo a

Cavetown

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Robin Skinner es un joven británico de 20 años que siempre ha intentado conectar sus pensamientos más interiores con su parte más creativa. Siendo uno de los primeros youtubers de Reino Unido que subía diversos covers a la par de mostrarnos su vida, Robin saltó en pocos meses a la fama, demostrando una personalidad que contrasta bastante con la idea estándar de los personajes que se exponen en los diversos canales de la plataforma. Quizás este fue el vehículo perfecto para comenzar su propia aventura musical bajo el nombre de Cavetown y demostrando como tenía muchas más cosas que aportar más allá de las versiones que nos iba mostrando. Así es como poco a poco nos mostró unas inquietudes musicales bastante amplias, siempre relacionadas con un espíritu de pop juvenil que miraba hacia estructuras propias del rap o incluso el formato folk más cálido de gente como Sufjan Stevens. Una paleta de lo más colorida donde las posibilidades mostradas hasta el momento parecen ser tan solo una pequeña muestra de todo lo que puede llegar.

Centrándonos en sus trabajos, podemos considerar su homónimo Cavetown publicado en 2015 como aquella referencia con la que verdaderamente logró llamar la atención. Lo que nos encontramos en estas canciones es un perfecto entramado de bases rítmicas de lo más luminosas como bien nos muestra en ‘We’re Alive’, junto con el buen pulso para desarrollar pequeñas melodías que funcionan como el leitmotiv perfecto de los temas.  Mientras tanto Robin se hace las preguntas propias de su edad, enfocándolo todo ante la incertidumbre pero de una forma un tanto esperanzada. Por lo tanto podríamos decir que en este primer trabajo estamos ante una especie de Alex G lanzado a por las masas, explorando sus canciones desde un núcleo clásico pero claramente expansivo. Su segundo trabajo titulado 16/04/16 sirvió para fortalecer esta idea, suponiendo otra referencia tan aperturista como la anterior pero quizás más enfocada hacia un trasfondo guitarrero en el que se encuentra más cómodo. Buena muestra de la inmediatez alcanzada llega con temas como ‘Psychometry’, mostrando incluso una vertiente ruidosa con la que agitar su propuesta.

Continuando con el paso del tiempo, las coordenadas nos llevan hacia su más reciente LP Lemon Boy. Esta referencia quizás es la que ha supuesto un salto definitivo en su proyecto musical, encontrándonos nos solo como el cambio de voz ha sentado muy bien a Robin, sino también encontrando un nuevo género en el que se encuentra de lo más cómodo. Tras todos los caminos emprendidos, en este trabajo observamos una serenidad palpable en cada canción, encontrando en la simplificación de elementos todo lo que necesitaba para que sus historias tengan aún más poder de convicción. El uso de bibliotecas no tan rebuscadas, junto con el hecho de rodearse de amigos, han propiciado que temas como ‘Green’ evidencien unas letras donde el espacio imaginativo se extiende hacia metáforas que son capaces de integrarse en sus episodios personales de una forma de lo más natural. Así es como hasta el momento el fenómeno mediático no ha logrado eclipsar un proyecto musical de resultado inmediato.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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