Conociendo a

Aoife Nessa Frances

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Aoife es una de esas artistas que ha sabido muy bien como abrazar las raíces folk y encontrar nuevas vías imaginativas heredadas del pop de capas Lo-Fi para que sus composiciones resplandezcan al máximo sin necesidad de grandes aditivos. Creciendo en la costa del mar de Irlanda pero posteriormente yéndose a vivir a Dublín, hasta el momento su carrera nos ha dejado con un sólido trabajo titulado Land of No Junction publicado este mismo año.

Remitiéndonos a ese espacio donde la imaginación echa a volar para precisamente intentar que los recuerdos difuminados caigan en el olvido, encontró en Cian Nugent el productor idear para pulir estas canciones, ya que su proyecto también comparte el gusto por encontrar atmósferas folk de lo más aperturistas.

El origen del título de este trabajo surge gracias a la forma de rememorar en una recapitulación de sus viajes de niñez por Gales en la primera toma de contacto con Cian, encontrando en la estación de tren de Llandudno Junction ese lugar de magnetismo misterioso y atractivo por lo desconocido. Enlazando con esa necesidad de perderse en el propio jardín de su casa, Aoife bautizó su trabajo con un juego de palabras totalmente inesperado.

Si buscamos el mencionado lugar en Google Imágenes, vamos a descubrir la típica estación de ladrillo de estética cercana a la revolución industrial, contando con seis trenes diarios que bordean la ciudad. Un punto de encuentro venido a menos que supone la puerta de entrada al juego de bruma y luminosidad que nos proponer Aoife.

Encontrando una buena cohesión sonora a lo largo de todo el trabajo, pero sin caer en la linealidad melódica, resulta envidiable como este disco juega en todo momento con el folk psicodélico de los sesenta, guitarras estructuradas siguiendo la lógica art rock y una bonita forma de modular su voz tratando de amplificar al máximo los momentos de languidez bajo control.

Para hacernos una buena idea de todo esto que estamos hablando, canciones como ‘Lira’ emergen con ese preciso punto de sutileza y al mismo tiempo desafío, tratando de emerger con unos coros bien camuflados y ciertamente espirituales que acaban sumiendo al tema en una espiral un tanto mística.

La ambigüedad de las texturas mostradas es otro punto a favor a la hora de no lograr una completa definición de su estilo. Está claro que nos encontramos ante unas canciones puramente folk pero en todo momento están tratando de juguetear con los elementos más pastorales e incluso con ese halo de belleza en las estampas solitarias que bien nos ha presentado Jessica Pratt a lo largo de sus últimos trabajos.

 Desde la senda más convencional en lo instrumental como se muestra en ‘Here in the Dark’, hasta los tintes puramente barrocos de la breve ‘A Long Dress’. Todo resulta impregnado de esa extrañeza que abrazamos sin darnos cuenta y que se combina bien ante la excitación por los pequeños sobresaltos de nuestro día a día.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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