Conociendo a

Activity

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Activity son una banda de reciente formación que acaban de publicar hace escasos días su LP debut a través de Wstern Vynil. Sin embargo los miembros que componen el grupo neoyorkino no son principiantes ni mucho menos en esto del mundo de la música, ya que entre sus filas nos podremos encontrar a Travis Johnson y Steve Levine, ambos de Grooms, Zoë Browne de Field Mouse y Jess Rees de Russian Baths.  Teniendo en cuenta las formaciones de las que parte cada uno por separado, la mezcla podría resultar un tanto heterogénea y a priori difícilmente identificable, sin embargo lo de Activity se podría decir que se encuentra encauzado por caminos bien diferentes a todas estas formaciones, adentrándonos en un proyecto repleto de detalles interesantes. Llevando como título este primer LP Unkmask Whoever, la declaración de intenciones es total a la hora de ir desvelando diferentes identidades musicales tan complementarias como fascinantes.

Contando con Jeff Berner de Psychic TV como productor, a lo largo de estos 10 temas la confluencia de los sonidos shoegaze más místicos y el cierto gusto por el post punk de tintes atmosféricos acaban guiando las canciones hacia unos territorios que en todo momento resultan bastante sombríos. Así es como juegan a través de un simbolismo con el que recorrer seres celestiales, donde los paisajes parecen agotados y marchitos, del mismo modo que el peso de los elementos industriales se acaba colando en el apartado rítmico. Es por ello por lo que la estética del grupo resulta esencial a la hora de lograr que las canciones nos conduzcan hacia un cúmulo de sensaciones muy concretas que abrazan el misterio y todo lo atractivo de lo desconocido.

Sin perder de vista tampoco la forma en la que Sterolab son capaces de tratar su sonido de una forma bastante analógica, Activity logran que el trasfondo sonoro de sus canciones posea una gran actividad, como bien nos muestran en ‘Calls Your Name’. El tono a medio camino entre la desgana y el tedio, es otra carta a favor a la hora de aportar mayor realismo al contenido de sus temas, surcándolo todo desde la perspectiva de un cronista un tanto atormentado. Sin ir más lejos, en la mencionada canción, el grupo parte de la novela The Great Divorce de C.S. Lewis, impregnándolo todo del desencanto que encierran sus páginas. Así es como tratan al mismo tiempo de lograr que los escenarios descritos adquieran esos matices un tanto nefastos que parecen acompañar su sonido, todo ello sin perder la elegancia y el buen gusto por los momentos donde el desconcierto es nuestro mejor amigo.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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