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Estreno: Santiago la Barca – Señor Corsario

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Santi, una de las mitades de los quien sabe si desaparecidos Autoescuela, se une a unos cuantos amigos ilustres como son Fernando Romero (From), Edu, Ivana y Edgar, dando de este modo vida a una nueva banda titulada Santiago la Barca. Como bien nos relata el músico asturiano,  el nombre del grupo coincide con una aldea en el concejo de Salas que no tiene poco más que un cementerio, una iglesia y diez casas, conectando de esta forma con referencias locales que también acaban poblando las letras de sus temas. Al mismo tiempo, también nos confiesa como este grupo surge de la idea de que estos temas pudiesen sonar en banda completa, intentando erigirse contra el lofi y el intimismo. Así es como evidencia que a pesar de que Autoescuela nos hayan dejado grandes años de particulares himnos donde el realismo, las casualidades más inverosímiles y las referencias dosmileras un tanto entrañables, al final la falta de medios siempre acaba haciendo mella a la hora de poder sacar un grupo hacia adelante. Sin embargo, esta situación se revierte en este nuevo proyecto, encontrando un mayor respiro en los temas y buscando un mayor preciosismo en su sonido.

Lo que nos encontramos en su carta de presentación, que hoy tenemos el enorme placer de poder estrenar, se encuentra muy relacionado con reflejar la realidad desde una perspectiva serena, mostrando como el paso de los días y las situaciones que se repiten de forma cíclica acaban configurando una memoria en la que al final podemos encontrar rasgos en los que vernos reflejados. Por el camino, el amor por la música de aroma americano, aquella que desprende calidez y siempre prima el apartado melódico, marca la pauta para que este ‘Señor Corsario’ suena como esa canción que captura los veranos movidos entre el tedio y el disfrute de precisamente sentir que estamos sumergidos en las costumbres del verano. Una ambivalencia donde la balanza se acaba decantando hacia el lado positivo, introduciendo por el medio recuerdos de amistad, anécdotas que acaban perdurando con el paso del tiempo y la forma en la que todo siempre puede resultar todo lo contemplativo que quieras. Todo esto acaba desprendiendo el reflejo de como aunque todo parezca bastante amenazante, aún podemos encontrar algún resquicio de amor al que agarrarnos con fuerza, bien sea en la música que nos llena, en las relaciones que perduran frente al tiempo y distancia o incluso en el simple pensamiento de lo que intuimos que es lo más cercano a nuestro hogar.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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