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James Vincent McMorrow levanta al público

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Sin palabras. Pero empecemos por el principio. El pasado 18 de febrero el irlandés James Vincent McMorrow nos volvía a citar en Barcelona, tal como lo había hecho unos pocos meses antes cuando nos visitó por primera vez. En esta ocasión su visita llegaba gracias al Guitar Festival Barcelona, una cita imprescindible que reúne a lo mejorcito del panorama musical año tras año. La primera vez que pudimos verle fue acompañado de su banda, desplegando sus virtudes vocales y tocando sus temas de una forma muy reconocible para todos los asistentes. En esta última ocasión, pero, el irlandés se presentó solo ante el público que llenaba la sala del teatro BARTS de Barcelona, una sala a mi parecer más llena aún que en la primera ocasión.

Acompañado tan sólo por su voz, guitarras y piano, McMorrow se plantaba en medio de la oscuridad del escenario ataviado con su sombrero y lo que parecía algo de timidez. Sonaban las primeras notas de una delicada «Hear The Noise», tema que le sirvió para presentarse sin banda detrás y mostrar al público su voz desnuda de acompañamientos. Efectivamente dio buen resultado; el público aclamó un primer tema visiblemente distinto a los sonidos a los que nos tiene ya acostumbrados. Le siguió otro tema de su primer álbum, en esta ocasión «Down The Burning Ropes» seguido por «We Dont’ Eat» y «Sparrow & The Wolf», todos ellos pertenecientes al álbum Early In The Morning (2010). Pocos temas bastaron para darnos cuenta que estábamos frente a un McMorrow más maduro, intimista y más abierto al público. Su voz llenó en pocos momentos el escenario, una voz hipnótica, potente, cálida y envolvente. Imposible dejar de mirar al escenario, o mejor dicho, imposible no cerrar los ojos y simplemente dejarse llevar.

Después de unos primeros temas, el irlandés se sentaba junto a su otro compañero de viaje, el piano que le serviría de apoyo para sus próximos temas. Junto a él pudimos escuchar «Donny», una increíble «Red Dust» y la magnífica «Higher Love», temas con los que el público vibró de verdad. Llegados a este punto del concierto, pude comprobar como crecían los niveles de emoción de los allí presentes cada vez que McMorrow tocaba y terminaba un tema de forma tan distinta a lo que nos tiene acostumbrados y cómo las canciones iban adquiriendo una personalidad propia. El piano dejó paso a la guitarra eléctrica, que acompañó su voz en los temas «Follow You Down», «The Lakes» y «New Song» y nos sumieron en un nuevo estado de relajación. De arriba para abajo y otra vez sentado en su piano, se arrancó  con dos temas estrella de su último trabajo Post Tropical. Tanto «Glacier» como «Gold», por cierto bastante desconocidos pero muy acertados, volvieron a despertar al público y a llenar el escenario de potencia musical. Ocasión perfecta para que entrara el amigo y compañero de McMorrow, Rhob Cunningham, que había abierto la velada con su previa actuación, para cantar un animado «Breaking hearts» que arrancó las palmas del público.

Llegados a este punto de la velada el irlandés se sentía ya como en casa. Con la aparente timidez ya vencida, regalaba algunas palabras al público y a la ciudad, contaba alguna pequeña anécdota y nos arrancaba una sonrisa. Considero que el público agradeció esas pequeñas muestras de afecto y complicidad por parte de McMorrow, cosa que no sucedió en su primera visita, ya que pudo encontrar la conexión con el público y darse más a conocer. Tras las pequeñas pausas, el concierto seguía con el tema «This Old Dark Machine», «Look Out» y una esperada y enérgica «Cavalier» tocadas junto al piano. Dos últimos cartuchos es lo que se guardaba el cantante para el final; culminó su actuación con una melancólica «If I Had A Boat», tema perteneciente a su primer trabajo Early In The Morning (2010), y se despedía así de un público que obviamente no iba a abandonar aún su asiento.

Pisando de nuevo el escenario, James Vincent McMorrow se despedía, ahora sí, con un tema en acústico y sin trampa ni cartón. Con «And If My Heart», de su primer álbum, llenó la sala de magia, de silencio y de admiración hacia una voz  y una ejecución delicada y enérgica a la vez. McMorrow consiguió llevarse unos largos y merecidos aplausos de un público que se levantó y se rindió a sus pies. Nos dejó sin palabras con una actuación que a mi parecer, superó con creces su primera incursión en la ciudad y demostró su valía y calidad musical sin necesidades de más acompañamiento ni instrumentación que su talento mismo.

Júlia
Júlia

Licenciada en Humanidades y especializada en marketing digital. Apasionada de la música, de aquella que se comparte, en vivo y en directo y de la música en solitario, para la evasión y el disfrute personal.

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