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Así fue el Vida Festival 2014 (viernes 4 de julio)

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El año pasado despedíamos apenados el Faraday, festival celebrado en Vilanova i la Geltrú y que tantos buenos momentos nos hizo pasar. Sin embargo, este año llegó el momento de decir hola a un nuevo festival, que venía con un objetivo claro, hacernos disfrutar de la vida. El Vida Festival contaba con un cartel espectacular para su primera edición, y no sólo eso, sino que todos los detalles estaban estudiados y cuidados al milímetro. Al llegar a la Masia d’en Cabanyes te encontrabas rodeado de bosque, con la imagen del mar a lo lejos, haciendo que pudieras disfrutar de un festival diferente, sin aglomeraciones, sin colas, sin el ruido de la ciudad. La repartición de los escenarios era genial, así como la decoración de algunos de ellos, El Vaixell era, literalmente, una barquita azul preciosa donde los artistas podían subirse a interpretar sus temas. Rodeado de árboles y de luces de colores que por la noche lo hacían más especial estaba el escenario La Cabanya, donde se podía disfrutar de los artistas con tranquilidad y de forma cercana.

El viernes 4 de julio llegamos justos para ver todos los recovecos del festival y el directo de M. Ward. Al entrar aún escuchábamos de lejos los temas del Sr. Chinarro, sin embargo decidimos quedarnos en el escenario Estrella Damm para disfrutar bien del concierto del americano. En esta ocasión Matthew Stephen Ward salió al escenario acompañado de una banda y no de su entrañable compañera de She & Him Zooey Deschanel. Venía pues como solista, para mostrarnos su lado más rockero, y dejando a un lado su yo más folkie al que nos tenía acostumbrados. El cantautor  se dedicó a tocar sus temas y aunque no acabó de conectar del todo con los que allí estaban presente, su susurrante voz se metió a muchos en el bolsillo. Ward supo combinar muy bien los temas, empezando con aquellos más cercanos al folk y aumentando el ritmo del concierto añadiendo poco a poco más toques de rock. Sonaron algunos temas que el público celebró con entusiasmo como ‘Roller Coaster’, ‘Never Had Nobody Like You’ e incluso hubo tiempo para un cover, ‘Roll Over Bethoveen’ de Chuck Berry. En definitiva el concierto fue un gran comienzo para este festival.

M Ward

Después de M. Ward y aprovechando que estaba a punto de anochecer, decidimos ir a cenar antes de ir a disfrutar del concierto de Timber Timbre. Debo reconocer que haber ido antes de que anocheciera fue un gran acierto puesto que en algunos lugares se echaba en falta algo más de luz, sobre todo en los lavabos, donde sólo podías ver las pantallas de los móviles haciendo de linterna.

Llegamos al escenario Masia, donde los canadienses acababan de empezar su concierto. En un escenario mucho más pequeño que el de Estrella Damm, pudimos disfrutar de una manera mucho más íntima de Timber Timbre, que venían a presentarnos su nuevo álbum Hot Dreams. Taylor Kirk y los suyos explotaron al máximo su parte más misteriosa y sensual, vestidos de blanco inmaculado, con una luz muy tenue que apenas dejaba ver sus rostros. Fue una delicia poder disfrutar de sus temas en directo ya que son capaces de trasladarte a otra dimensión, te sumergen en su música y te arrastran hacia la oscuridad.

Acabado el concierto de Timber Timbre era hora de presenciar uno de los conciertos más esperados de la noche, el del gran Rufus Wainwright. En esta ocasión aparecía sólo en el escenario acompañado de su inseparable piano y de su querida guitarra acústica. No le hacía falta nada más puesto que su presencia y su voz era suficiente para llenar todo el escenario. Llegó vestido con un look algo excéntrico, como al que nos tiene acostumbrados, y nos avisó de que llegaba algo cansado del vuelo y de que su voz no pasaba por un buen momento, sin embargo nada de esto se notó y si no hubiera dicho nada ni nos habríamos percatado. Fue alternando su posición encima del escenario, en algunos temas se escondió tras el piano, y en otros se colocó en la parte central del escenario para cantar acompañado de la guitarra. Es imposible no disfrutar de sus conciertos, la pasión que pone en todas sus canciones así como las divertidas conversaciones de diva que comparte él sólo con el público hacen que su directo sea tan emotivo como ameno. Entre las frases como “Ay, qué bien está mi pelo” o “a continuación cantaré una canción nueva que tiene que ver con España, bueno, en realidad habla de América del Sur (refiriéndose al tema ‘Argentina’)” continuó con la siguiente “para todos los hombres latinos guapos con los que no podré dormir”, Wainwright es una caja de sorpresas.

Cantó gran parte de sus hits, sonaron ‘Vibrate’, ‘Jericho’, ‘Going to a Town’, la siempre celebrada ‘Hallelujah’ y también dedicó un tema a su fallecida madre, donde puso toda su emoción y logró poner a más de uno los pelos de punta, la preciosa ‘Candles’. Se fue brevemente para volver con ‘Poses’ y terminar así un concierto que seguro dejó a muchos con ganas de más.

Rufus

Una vez terminado el concierto de Rufus Wainwright decidimos adentrarnos en el caminito hacia el bosque, a esas horas decorado de forma preciosa con bombillas colgando de los árboles y luces de colores iluminando las hojas, para ver a El Último Vecino en el escenario de la Cabanya.

Liderados por el inconfundible Gerard Alegre, vino a presentar su primer álbum homónimo, cargado de melodías synthpop que fácilmente te transportan a los 80, para ser sinceros en este festival no fue difícil realizar este viaje en el tiempo; rodeados de naturaleza y de los atuendos de la banda, los característicos movimientos de su frontman así como sus temas que tanto nos recuerdan a The Cure, The Smiths e incluso Joy Division. Contar con EUV es siempre un acierto, y más a esas horas donde podemos y tenemos ganas de bailar. Ya les pudimos ver como teloneros de The Kooks y en el Primavera Sound, y es por eso que algunas de sus canciones ya empiezan a ser más que reconocibles, como por ejemplo ‘Qué Más Da’ o ‘Antes Siempre Esperabas’. Sin embargo para todos aquellos que quizás no les habían escuchado nunca seguro que algunos de sus coros quedaron marcados en su cabeza.

El último vecino

A esas horas empezábamos a estar algo cansados, pero aún nos quedaba un plato fuerte por saborear; los catalanes Mishima. Con ellos volvimos otra vez hacia el escenario Estrella Damm y es que David Carabén y los suyos ya cuentan con un gran número de fans. Ofrecieron un concierto que contentó a todos los asistentes, fans o no, intercalando temas de sus discos de tal manera que no hubo ni un segundo de parón. Presentaron su nuevo disco L’Ànsia que Cura publicado este mismo 2014. Los catalanes lo dieron todo, como siempre, y el público para qué mentir, también. Tocaron ‘Els Vells Hippies’ y ‘Tot Torna a Començar’ y el concierto se convirtió en una especie de fiesta karaoke donde todos aquellos a los que les encanta Mishima cantaron con Carabén todos y cada uno de sus temas. Finalizó el concierto y algunos querían aún más, sin embargo el siguiente concierto ya estaba empezando y Mishima volvió de nuevo al escenario avisando de que no podían alargarlo mucho más ya que debían respetar el horario del festival.

Nosotros ya estábamos cansados y decidimos dar por terminada la primera jornada del Vida Festival para volver con más ganas el sábado. Al salir nos encontramos con un grupo de chicas y chicos acampando delante del festival y no entendíamos por qué puesto que había un camping en el pueblo, pero al día siguiente descubrimos el motivo por el cual estaban allí…

Mishima

Elisabeth
Elisabeth

Licenciada en Humanidades y amante de todo lo que rodee el mundo audiovisual, en mi mochila siempre encontrarás una cámara, mi móvil, unos auriculares, una agenda y un boli. Lo que más me gusta es disfrutar de la música en directo y guardar las entradas de recuerdo. ¡Ah! Y los velociraptores.

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